La comunicación se ha utilizado históricamente para dar a conocer una empresa o una marca frente a sus competidores, partiendo de la vieja premisa: “lo que no se cuenta, no existe”. Sin embargo, este escenario ha cambiado de manera radical en los últimos años.
Actualmente es imprescindible dar respuesta a otras necesidades que han surgido en torno a la creciente relevancia de las redes sociales y al aumento del número de medios de comunicación. Es por ello, que, ahora, es necesario ejecutar una estrategia de comunicación que vele por la reputación, permita afrontar situaciones de crisis con éxito o sirva para dar soporte a las compañías en operaciones corporativas, incluidas la venta o compra de una empresa, fusiones, la salida de accionistas y la entrada de inversores o fondos.
En paralelo, está creciendo la importancia del área de Public Affairs, un campo que permite presentar y dar a conocer los intereses, las actuaciones y la cultura de una compañía a su entorno. Todo ello permite asegurar que su punto de vista, sus propuestas, sus mensajes y sus intereses serán tenidos en cuenta por aquellos que toman las decisiones desde el punto de vista político y normativo.
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